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12 trucos para la organización del hogar

No te cambiarán la vida, pero sí te la mejorarán bastante: son un puñado de soluciones —life hacks, como les dicen los gringos— para mejorar el orden de tu casa, con elementos que están a la mano de cualquiera.
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No te cambiarán la vida, pero sí te la mejorarán bastante: son un puñado de soluciones —life hacks, como les dicen los gringos— para mejorar el orden de tu casa, con elementos que están a la mano de cualquiera.

1-Guardar el juego de sábanas en la funda de almohadas

Para tener siempre a mano juego completo de sábanas que necesitamos, lo único que hay que hacer es guardar todas sus partes dentro de una de sus fundas. Así quedará envuelto —no se desdoblará por accidente— y todo junto, listo para ser dispuesto en tu colchón.

2-.Expande el colgador

Sacarle el jugo a ese mínimo espacio se ha transformado en la obsesión de miles de personas, algunas incluso han dedicado su vida a esta obsesiva eficiencia —y unas pocas consiguieron hacerse famosas y millonarias enseñando a doblar la ropa. Pero no hace falta tanto sermón para aprovechar los pocos centímetros del armario: por ejemplo, con unos pocos tabs de latas de aluminio —como las de bebida o cerveza—, y algunos colgadores extra, puedes duplicar el área para poner tu ropa.

Solo hay que pasar uno de los agujeros del tab —no sabemos cómo se dice en español— por el cuello de un colgador y en el otro orificio poner un nuevo gancho. Así, tendrás dos prendas en el espacio que antes ocupaba una. Advertencia: no entusiasmarse tanto con esta solución, ya que la barra del clóset posiblemente no es capaz de soportar todo tu exceso de ropa.

3-. Ganchos en las puertas

En el mismo apéndice de la falta de espacio, las puertas son aliadas fundamentales. Cinturones, collares, gorros, secadores de pelo, pequeñas ollas, cintillos, mascarillas, escobillas y un sinfín de posibilidades pueden colgar detrás de una puerta, quedando siempre bien ordenadas, alcance de la mano y fuera de la vista.

4-.Etiqueta con pintura de pizarra

Para no gastar en stickers que luego se salen o en los fotogénicos pero caros etiquetadores —que además no le dan posibilidad al frasco de reinventar su contenido—, una mejor manera es hacerse de un pequeño tarro de pintura de pizarra. Simplemente hay que pintar un pequeño rectángulo sobre los frascos y con algo de tiza escribir lo que el recipiente contiene. Si te aburriste de la avena, entonces lo borras y escribes qué es lo nuevo que guarda.

5-. Marca los cables

Debajo de cualquier escritorio o TV moderno se desarrolla un infierno del que pocas y pocos se quieren hacer cargo. Siempre que nos agachamos y lo vemos, nos espanta, nos avergüenza, son varios a quienes les asquea.

Sí, se trata de los cables, que se multiplican por las casas como cucarachas, siempre enredándose en el suelo y los rincones, aunque a diferencia de los bichos, no los podemos aplastar ni fumigar.

Fácil, cómo no se me había ocurrido antes: poniéndoles una sencilla etiqueta a cada uno, con cinta adhesiva y un papel, justo al lado del enchufe. Listo

6-. Magnetiza tu vida

¿Dónde está el cortauñas? ¿Quién tomó las pinzas? ¿Qué pasó con las tijeras? Si no quieres escuchar más estas preguntas, que suelen abundar en todas las casas, aquí hay una ingeniosa manera de terminar con ellas.

Es cosa de instalar en el bendito reverso de las puertas del baño unos imanes, que se pueden pegar con cinta de doble contacto o con adhesivo universal. Una vez ahí adheridas, todas estas esenciales herramientas, que normalmente no están donde deben estar, ahora serán muy fáciles de guardar y más fáciles aún de encontrar.

7-. Un tubo para collets y elásticos

Terminar con esta hemorragia de collets no requiere de un profundo cambio conductual, sino que apenas de un rollo vacío de papel higiénico. El famoso cono, que en realidad es un tubo. Nada glamoroso pero por lo mismo muy práctico, ya que solo hay que poner los collets, uno a uno, alrededor de este cartón, y luego guardarlo en un cajón que lo proteja de gatos o niños pequeños. Resuelto: todos los collets en un solo lugar y sin gastar un peso.

8-. También para enrollar papel

Aquí es cuando entra nuestro querido tubo de cartón. Cortándolo longitudinalmente —es decir, de arriba a abajo—, tendremos una pieza con la cual atenazar casi cualquier rollo de papel. Solo hay que apretarlo con el cartón haciendo la mayor tensión posible, y luego asegurarlo con un poco de cinta adhesiva, la que no dañará el papel, ya que irá pegada al tubo. Un maravilloso y económico artefacto reutilizable.

9-. Organizador de cables

Más arriba hablamos de los cables enchufados. ¿Pero qué pasa con los USB, los microUSB y los USB-C, necesarios para cargar los aparatos que nos mantienen con vida? Cada smartphone de la casa ocupa uno, también los audífonos inalámbricos, la tablet, el parlante Bluetooth, el control de la consola, el teclado del computador, los discos duros y todo el sinfín de tecnología que, supuestamente, nos hace más fácil la existencia.

Para encontrarlos siempre, y además cuidarlos, podemos usar una caja —ideal una de zapatos— y llenarla con la mayor cantidad de rollos de cartón, ordenados verticalmente. Luego poner un cable distinto dentro de cada uno de los rollos, cerrar la caja, etiquetarla y guardarla en el lugar más seguro de la casa.

10-. Tornillos en frascos de vitaminas

 Para no perder tiempo buscando el tornillo o la tuerca que necesitas en tu atiborrada maleta, simplemente guarda los envases vacíos de las píldoras que te estén recetando y deposita ahí, categorizadas, todas esas piezas que en algún momento te servirán para reparar algo.

Mejor aún si las marcas y etiquetas con el nombre de la pieza que va dentro, para que no tengas que abrirlas cada vez que necesites una. Y muchísimo mejor si pones todos estos frascos en una misma caja, para que nunca se escape ninguno.

11-. Diferencia las llaves con esmalte de uñas

 Me imagino cómo deben sufrir quienes además incluyen en su llavero las de la bodega, de la oficina, de la caja fuerte, del candado de la bicicleta, de la casa de la mamá, del negocio o del diario de vida.

Venden unos plásticos de colores que se ponen alrededor de las llaves, y que sirven para diferenciarlas, pero nunca me funcionan: se rompen, se salen, se caen. Lo que sí funciona es algo más simple: pintarlas con distintos colores de esmalte de uñas, quizá la tintura más resistente que existe. Lo hemos comprobado: al menos dura más tiempo que la pintura en spray.

12-. Cuelga los productos de limpieza

Muéstrales un poco de respeto, que tanto se lo han ganado. Hay muchas maneras de hacerlo —simplemente ordenando es la primera—, pero existe una que también te hará más fácil el uso de estos productos. Se trata de usar una barra de cortina de ducha a presión, que las venden en ferreterías y multitiendas, y colocarla en este mueble que queda bajo el lavaplatos. Ahí podrás colgar todos los limpiavidrios, antigrasas, cloros y otros productos que vengan en un pulverizador.

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